
Tras un largo periodo sin beber, después de una agotadora jornada de trabajo o simplemente en un día de calor; el caballo se lanzará a beber en el momento en que le sea posible. Su sed puede ser tal que intentará tragar toda el agua que le sea posible de una sola vez, dejándose llevar por sus impulsos.
Pues bien, este comportamiento natural del caballo es algo que el cuidador deberá evitar a toda costa. Para ello deberá hacer lo que se conoce con el nombre de “Romperle el sorbo”, lo que significa hacer que entre un sorbo y otro el caballo trague y respire.
Debemos ser conscientes de que tragar una excesiva cantidad de agua resulta peligroso para el caballo, puesto que puede causarle peligrosas congestiones, sobre todo en época veraniega.
Controle sobre todo al caballo que abreva del cubo o en un torrente; teniendo en cuenta que si lo hace en la pileta el riesgo se reduce, puesto que no tendrá la posibilidad de beber una gran cantidad de una sola vez.