Otoño, tiempo de vacunación

Cuidados del caballo

El otoño está a la vuelta de la esquina y, como cada año, tu caballo necesita algunos cuidados adicionales para recibir la nueva estación en plena forma. Uno de los aspectos más importantes de esta puesta a punto es la vacunación.

Dos veces al año como mínimo, una en primavera y otra en otoño, debemos prepararlo para prevenir posibles enfermedades y reducir los signos clínicos asociados a ellas. Porque hay que tener en cuenta que, para estos animales, las vacunas no implican una protección total contra la enfermedad ni garantizan que ésta no vaya a existir. Nos aseguran, sin embargo, que sus efectos se verán claramente atenuados. También son importantes porque evitan la diseminación de virus y el contagio a otros caballos, frenando su propagación. ¿Conoces todas las claves para una vacunación 100% eficaz?

DESPARASITACIÓN: PREPARANDO EL TERRENO

El primer paso antes de la vacuna es realizar un chequeo previo para asegurarnos de que nuestro caballo está en condiciones de recibirla. Hay que tener en cuenta que estos medicamentos son preparados biológicos que estimulan su sistema inmunitario y favorecen la creación de anticuerpos para proteger de las enfermedades. Un caballo que no esté sano será incapaz de fabricar estas defensas y la vacuna no surtirá efecto.

Otro punto indispensable es la desparasitación. Esta conviene realizarse, como mínimo, una vez cada seis meses, aunque su frecuencia depende en parte de los hábitos del animal. Por ejemplo, si éste pasta a menudo, tendremos que repetirla con más asiduidad. En cualquier caso, desparasitar es siempre el paso previo antes de la vacunación y una buena manera de prevenir multitud de dolencias –diarreas, dermatitis, hemorragias, cólicos…– muy desagradables y complicadas de tratar.

¿ES OBLIGATORIO VACUNAR A MI CABALLO?

En España no existe una legislación específica sobre este tema ni un plan de vacunación concreto al que deban someterse los caballos. Sin embargo, dada la importancia de las vacunas y todos sus beneficios para el animal, distintas asociaciones y federaciones se han unido para elaborar una regulación ad hoc que rija en los eventos y competeciones equinos.

En este sentido, siempre que se realiza una exhibición o un concurso de caballos, los ejemplares han de estar vacunados obligatoriamente contra la influenza y la rinoneumonitis infecciosa. Esta exigencia se debe a que, en situaciones de concentración de animales, se multiplica la propagación de enfermedades y es necesario extremar la precaución.

En cualquier caso, aunque vacunar no venga exigido por ley, es una práctica muy recomendable que todos deberíamos tener presente. Introducir en la rutina de cuidados un plan de vacunación adaptado a las necesidades de nuestro caballo es el camino a seguir si queremos asegurar su bienestar.

ENFERMEDADES MÁS COMUNES

A la hora de decidir las vacunas que vamos a incluir en el plan, hay que tener en cuenta que las enfermedades infecciosas pueden ser muy variadas y venir producidas por hongos, virus o bacterias. Las más comunes y peligrosas en nuestro país, contra las que cualquier caballo debería estar protegido, son las siguientes:

  • Influenza o gripe equina. Es vírica y presenta una baja mortalidad, aunque es altamente contagiosa a través del aire por la expectoración de otros animales. Una vez detectada, el caballo ha de estar completamente aislado. Sus síntomas son similares a los de una gripe humana y no existe para ella un tratamiento específico, por lo que la vacunación resulta de gran importancia. En este caso, la vacuna por si sola tiene un efecto limitado y para maximizarlo es necesario que, en caso de convivir con otros caballos, estos también estén debidamente protegidos contra el virus.

  • Rinoneumonitis infecciosa equina. También vírica, sus patologías varían dependiendo del virus del que se trate y van desde afecciones respiratorias hasta abortos o daños en el sistema nervioso. Afecta sobre todo a los caballos más jóvenes y puede volverse crónica en ejemplares adultos. Tampoco en este caso la vacuna evita la aparición ni el contagio de la enfermedad, pero atenúa notablemente su gravedad.

  • Tétanos. Es de origen bacteriano y, aunque no se contagia, es una de las más complicadas de tratar y en muchos casos se convierte en mortal. De diagnosticarse, su pronóstico es siempre grave y por este motivo es esencial que nuestro caballo esté vacunado contra ella.

Existen otras patologías, como las paperas o la encefalomielitis, mucho menos comunes pero que entrañan un gran peligro. Si queremos extremar la precaución, podemos vacunar a nuestro caballo contra ellas y asegurarnos una mayor tranquilidad. Sin embargo, algunas tienen efectos secundarios que pueden ser negativos para el animal, por lo que conviene consultar con nuestro veterinario para determinar si sus beneficios compensan los riesgos que conllevan. Además, las necesidades individuales de cada caballo son distintas entre sí y dependen de muchos factores como el ambiente, la edad, la ubicación geográfica o el estilo de vida. Lo mejor es acudir a un profesional para que nos asesore teniendo en cuenta las particularidades de cada animal.

EL DÍA DESPUÉS: CONSEJOS POST-VACUNA

Nunca debemos administrar nosotros mismos la vacuna. Una vez más, es conveniente que sea el veterinario quien se encargue del proceso. La inyección se suele aplicar en un músculo bien desarrollado del animal, normalmente en las tablas del cuello, si se trata de un caballo adulto. Para los potros, en los que el cuello aún no está muy desarrollado, suele hacerse la zona de los glúteos.

En el momento de la vacunación, pueden producirse problemas de poca importancia que remiten al poco tiempo y que pueden causar molestias leves a nuestro caballo. Por ejemplo, una ligera inflamación en la zona de la inyección que no reviste gravedad y que desaparece en menos de 48 horas.

Durante el día de la vacuna y las 24 horas posteriores es importante evitar cualquier situación que provoque estrés o altere al animal. Procura impedir que éste realice trabajos físicos o que sude, ya que esto puede provocar reacciones adversas en su organismo y reducir notablemente el efecto del tratamiento.

YEGUAS GESTANTES: VACUNAR O NO VACUNAR

A menudo, muchos dueños de yeguas se preguntan si éstas pueden recibir la vacuna mientras se encuentran en fase de gestación. La respuesta a esto es clara: no sólo pueden, sino que deben hacerlo. Existen algunas recomendaciones específicas para caballos que van a dar a luz pronto. Por ejemplo, es conveniente que reciban una vacuna contra la rinoneumonitis infecciosa equina en el quinto, séptimo y noveno mes. Otro consejo es vacunar a la yegua contra el tétanos un mes antes del parto. Así conseguiremos que su calostro sea más rico en defensas y que el potro esté más protegido durante los tres primeros meses de vida.

Etiqueta: Salud hípica
Publicado en: Hípica, Cuidados del caballo

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