Habitantes de nuestras costas: Los blénidos

Consejos

En nuestras costas contamos con más de veinte especies de blénidos, sin duda forman parte de la base de la fauna piscícola bentónica del Mediterráneo y se encuentran entre los peces más abundantes y fáciles de ver. Una de sus principales características es la de no presentar escamas y segregar una baba abundante, de ahí el nombre común de “babosas”.

Presentes incluso en las charcas intermareales seguramente son el acercamiento de muchos jóvenes y principiantes a la observación de peces pues con un simple tubo y unas gafas son una actividad muy gratificante en los meses de verano para niños y no tan niños.

Los blénidos son peces muy curiosos y no muestran el temor de otras especies frente al buceador, sino que normalmente lo miran con descaro, sin perder detalle de lo que hacemos. Incluso se han observado individuos siguiendo durante cierto recorrido a un buceador.

En contra de lo que suele pensarse, no es necesario descender a grandes profundidades para observar una mayor cantidad de peces y entre los que podemos encontrarnos a poca profundidad estos curiosos y coloridos peces suelen ser los protagonistas. A continuación descubriremos más sobre ellos.

Lagartina

HÁBITAT

En realidad dentro de los blénidos podemos encontrar más de 300 especies distribuidas a lo largo de todos los mares y océanos tropicales, templados y fríos del planeta por lo que sus hábitats son bastante variados. Sin embargo suelen encontrarse patrones comunes.

Lo primero que destaca es su capacidad para adaptarse a sobrevivir en condiciones díficiles como aguas contaminadas, con altas temperaturas, poco oxígenadas o soportar grandes variaciones en la salinidad y temperatura del agua etc. Algunas especies, como los machos de gallerbo, incluso pueden estar varias horas en orificios profundos por encima del nivel del mar.

Los más normal es encontrarlos en aguas someras, incluso en las charcas intermareales donde las condiciones serían incompatibles para cualquier otro pez. Por ejemplo, en la laguna costera del Mar Menor habitan varias especies de blénidos que pueden soportar más de 30 grados en verano y menos de 10 en invierno, condiciones bajo las que otras especies perecerían rápidamente.

Pero también pueden alcanzar profundidades superiores a los 30 metros por ejemplo el blénido ocelado, que habita los fondos fangosos de la plataforma continental a unos 40m de la superficie.

Otras especies viven ligadas a los fondos coralígenos pero la gran mayoría de ellos se distribuyen en aguas muy someras, donde encuentran refugio entre la densa capa de algas y las fisuras de las rocas.

Por último destacar que si bien son especies fundamentalmente marinas, existen algunas variedades que habitan tramos finales de ríos, lagos y otras masas de agua dulce.

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CARACTERÍSTICAS GENERALES

Generalmente son peces de pequeño tamaño, con cuerpo delgado y alargado, con una larga aleta dorsal que se extiende hasta alcanzar una aleta caudal redondeada. Morfológicamente se les puede llegar a confundir con los góbidos (Suborden Gobioidei, Familia Gobiidae) y las liras (Suborden Callionymoidei, Familia Callionymidae).

Si repasamos su morfología, la primera característica que destaca es su ausencia de escamas, la piel se halla recubierta por un mucus abundante, segregado por numerosas glándulas mucosas, que se hace especialmente evidente cuando se saca al pez del agua. Esta “baba” les permite resbalar mejor entre los recovecos de las rocas e incluso escapar en ocasiones de los ataques de sus depredadores.

Otra de sus características inequivocas es la silueta inconfudible que presentan donde la parte alta del cuerpo es siempre la anterior y disminuye hacia la cola, esto junto con su gran cabeza en la que destacan unos ojos grandes y muy móviles situados lateralmente en la parte superior.

En muchas especies, y generalmente encima de los ojos, se observan unos tentáculos, más o menos largos, que tiene gran utilidad en la identificación de blénidos in situ o a partir de fotografías.

Respecto a su coloración, ésta puede ser muy variable. De hecho estos peces son capaces de modificar el color de su librea en función de su estado de ánimo, por ejemplo durante el celo donde intensifican sus colores de manera notable. Por la noche, cuando duerme, apagan sus colores y se vuelven poco llamativos para no despertar la curiosidad de cualquier depredador.

Suelen camuflarse con el entorno adaptando su color y su dibujo al del hábitat predominante por lo que en un primer momento pueden pasar desapercibidos al ojo menos acostumbrado.

Uno de los casos más llamativos, en cuanto a coloración, es el de Parablenius pilicornis, uno de los blenidos mas abundantes en nuestras costas. Esta especie puede presentar cuatro tipos de tonos, independiente a la época de celo. El patrón principal y más abundante es el que presenta un retículo de líneas claras bajo las mejillas formando un dibujo en “nido de abejas” y una serie de dibujos vermiculados. La librea con banda oscura, común en los juveniles, se caracteriza por presentar una franja oscura, de borde irregular, desde el ojo hasta la base de la cola.

Algunos machos adultos, más de un 30%, pueden ser enteramente negros o lila oscuro, y muchas hembras presentan un color amarillo vivo uniforme.

La dentadura de un blénido refleja una dieta variada con una única hilera de entre 20 y 40 dientes, caninos o filiformes. Muchos blénidos presentan dos caninos frontales, por mandíbula, más desarrollados. Se trata de una especie oportunista que se alimenta de lo que encuentra, ya sea el cadáver de cualquier organismo, un pequeño invertebrado, algas, o incluso es capaz de cazar pequeños peces.

Blennius pilicornis 8

ESPECIES MÁS COMUNES EN NUESTRAS COSTAS

Como decíamos al principio de este artículo en nuestras costas podemos encontrar una veintena de especies ligadas, la mayoría de ellas, a zonas poco profundas y charcas de marea, a excepción del blénido ocelado y el blénido de banda oscura (Parablenius rouxi) que tiende a ocupar los fondos coralígenos profundos aunque también se puede observar en zonas litorales.

Otros muchos son endémicos del Mediterráneo y suelen vivir en el interior de un estrecho agujero (a menudo el de un dátil de mar). Un ejemplo sería Parablenius zvonimiri, Lipophrys canevai o Lipophrys dalmatinus.

En las charcas intermareales son muy familiares el dormilón (Aidablennius sphynx), con un inconfundible ocelo azul bordeado de rojo detrás de los ojos; el curiosísimo bléniio incógnito (Parablenius incognitus), cuyos tentáculos son extremadamente largos, y la futurra (Lipophrys trigloides), un blénido que presenta una cabeza maciza de perfil abrupto. Si nos alejamos de las charcas y nos adentramos al infralitoral inferior nos encontramos a la abundante lagartina (Parablenius sanguinolentus) y la cabruza (Parablenius gattorugine), con sus tentáculos tupidos en forma de”abeto”. Son los dos blénidos más grandes de nuestras costas. En la entrada de cuevas abunda el pequeño y esquivo blénido rojo (Lipophrys nigriceps), una especie difícil de ver. A más profundidad destaca por su abundancia la camaleónica barriguda (Parablenius pilicornis).

En zonas más batidas por el agua prevalece la rara babosa crestada (Scartella cristata) y la moma (Coryphoblennius galerita).

Publicado en: Buceo, Consejos

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