El sudadero

Material

A pesar de que la idea inicial por la que se desarrolló el sudadero fue la de otorgar mayor comodidad al caballo, lo cierto es que en nuestros días este elemento (ya básico) del equipo se utiliza principalmente por nuestra propia comodidad.
En este artículo trataremos de analizar objetivamente las ventajas e inconvenientes del uso de sudaderos.

Ventajas

Sin lugar a dudas la ventaja más destacable que puede proporcionarnos el sudadero es evitar o disminuir los problemas que siempre da una montura no adecuada para nuestro caballo. Efectivamente, lo más correcto es que cada caballo cuente con una montura que se le ajuste a la perfección, pero suele ocurrir que esto no es así y varios caballos (principalmente los de paseo y los de escuela), se vean obligados a compartir una misma montura.
Una montura inadecuada puede provocar daños en la piel del caballo, al igual que puede hacerlo la mala presión ejercida por los jinetes noveles. En ese sentido, la colocación de un sudadero hará que estos daños no aparezcan o, al menos, que se vean reducidos en un amplio porcentaje.
Ni que decir tiene que para que cumplan correctamente esta función, los sudaderos deberán ser lo suficientemente gruesos y que conviene utilizar uno limpio con cada animal.
Pero además de esta innegable ventaja, el sudadero nos servirá para mantener limpios los faldones de la montura.

Inconvenientes

El uso del sudadero puede conllevar una serie de inconvenientes que conviene conocer.
En primer lugar con él corremos el riesgo de recalentar el dorso del animal, lo que puede ser el origen de rozaduras de mayor o menor importancia.
Debemos ser conscientes de que estos sudaderos se empapan fácilmente con el sudor que, al secarse, deja una capa de suciedad en la zona que se encuentra en contacto con el pelo. De ahí el origen de las rozaduras e incluso de algunas enfermedades cutáneas; por lo que resulta fundamental mantener este elemento del equipo siempre en perfectas condiciones de limpieza.
En este sentido, debemos tener especial cuidado con los sudaderos de borrego que, si bien pueden resultar más calientes para el caballo, tienen el inconveniente de que suelen formar nudos al empaparse, que terminan produciendo rozaduras.
Muchos jinetes opinan que el uso del sudadero resulta innecesario porque en el mercado tenemos a nuestra disposición gran cantidad de diferentes modelos de monturas, de todo tipo de tamaños y formas que encajan a la perfección en cualquier caballo. Algunos van aún más allá, diciendo que el sudadero va en contra mismo del objetivo principal de la montura, puesto que suponen mayor separación entre el jinete y el caballo.

En definitiva, debemos decir que el sudadero ayuda a disminuir y repartir la presión de la silla sobre el dorso del caballo, pero nunca debe usarse para atenuar el efecto de una silla que no se ajusta correctamente.

Tipos

En el mercado podemos encontrar gran cantidad de diferentes tipos de sudaderos, de diferentes formas y materiales: los hay especiales para doma, para salto, para paseo…
En principio podemos hablar de tres tamaños: poni, caballo pequeño y caballo grande.
En cuanto a los materiales, encontraremos desde los tradicionales de piel de cordero y fieltro, hasta los realizados con materiales sintéticos más modernos. La ventaja de los primeros es que tienen una gran duración (siempre y cuando se cuiden correctamente), pero dan algo más de trabajo: es necesario lavarlos a mano y peinarlos periódicamente para deshacer todos los posibles nudos.
Por su lado los materiales sintéticos se pueden lavar a máquina (la gran mayoría, hay que tener mucho cuidado con las cintas de cuero, que no se pueden meter en la lavadora).
Algunos sudaderos cuentan con una zona acolchada, una pieza de piel de cordero que va cosida a la altura de la cruz para ofrecer una mayor protección en caso de que resbale y quede pegado a la cruz.
Otros cuentan con pespuntes a lo largo del dorso, que sirven para acolchar la parte en que la montura choca contra el dorso, sin hacer bulto por debajo de la pierna del jinete.

Fijación

Los sudaderos pueden ser fijados a las monturas de diversas formas, si bien la más habitual es mediante una cinta con un lazo dispuesta al final, por el que se pasan uno o todos los latiguillos. Así la cinta debe quedar por encima de las hebillas para no resbalarse hacia abajo.
Muchos cosen una cinta a la parte inferior del sudadero, a través de la cual pasan la cincha.
Pero además éste, existen otros sistemas de fijación:

  • Mediante cintas que pasan por encima del faldón de la montura y se cierran con velcro.
  • Con cintas y hebillas.
  • Con cintas que se cierran sobre sí mismas.
  • Mediante bolsillos situados en la parte inferior del sudadero, donde se mete el faldón de la montura pasando la cincha por encima o, en algunos casos, haciendo una ranura.

Ajuste

A la hora de elegir su sudadero debe tener en cuenta que éste tiene que ser lo suficientemente grande como para que sobren alrededor de la montura unos 2-3 cm y debe quedar bien ajustado para no desplazarse hacia atrás a la hora de ser utilizado.
Es importante que encaje bien en el puente de la montura y no debe quedar tirante en la cruz porque esa es la principal causa de rozaduras.
Tenga en cuenta que antes de apretar la cincha, debe meter el sudadero en el puente de la montura.
Resulta fundamental que quede plano y sin arrugas.
Siga estos pasos para la correcta colocación de su sudadero:

  1. El bucle delantero se fijará en uno de los latiguillos de cinchar para que se mantenga en su sitio.
  2. La cincha puede pasar por el bucle inferior para una mayor seguridad.
  3. Empuje el sudadero hacia arriba y hacia el centro del arco superior que forma el borrén delantero, para evitar presiones sobre la cruz.
  4. El sudadero debe ser fijado a la silla antes de cinchar.

 

Etiqueta: Sudadero
Publicado en: Hípica, Material

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