Buceo bajo hielo

Consejos

No hace falta irse al Polo para disfrutar de una inmersión en un lago congelado. En España existen varias opciones para bucear a través de grandes bloques de hielo, una experiencia única que ofrece unos paisajes subacuáticos espectaculares: Las formaciones de hielo son dinámicas, cambian con las variaciones de temperaturas, corrientes… se pueden formar espesores de más de un metro. Los contrastes de luz y las burbujas atrapadas en la capa de hielo ofrecen un paisaje subacuático único.

Sin embargo debemos tener en cuenta que esta modalidad es una actividad que se desarrolla en un entorno extremo, con aguas muy frías por lo que debemos de tener en cuenta algunos aspectos para garantizar la seguridad de la actividad.

Sin duda estamos ante una modalidad extrema de submarinismo en la que se precisa disponer de un conocimiento técnico específico junto con una forma física adecuada para superar numerosas dificultades impuestas por el propio medio particularmente hostil. Sin embargo la satisfacción que proporcionan este tipo de aventuras merecen la pena. A continuación repasamos algunos aspectos de este tipo de buceo técnico.

ESTADO FÍSICO Y MENTAL

La buena forma física siempre ayuda y en este caso impulsará al buceador, una cuestión clave, a consumir poco aire y tener controlado el cansancio para disfrutar con mayor tranquilidad de la inmersión.

El nivel de exigencia es más alto que en otro tipo de inmersiones. En todas las inmersiones que realicemos debemos ser muy estrictos con los protocolos de actuación y seguridad pero en este tipo de inmersiones más todavía. Debemos conocer perfectamente las medidas de seguridad y reglas de emergencia específicas de esta modalidad,esto incluye el mantenimiento de los equipos de buceo, el estado físico y mental de los buceadores y los conocimientos científico-técnicos de las actividades a desarrollar.

No sobrepasar los quince o veinte minutos de inmersión. Esta es la regla básica del buceo bajo hielo. Ese intervalo de tiempo es que el necesita el frío para comenzar a abrirse paso hacia nosotros y provocar las temidas pérdidas de calor corporal. Si se respeta, evitaremos muchos de los numerosos accidentes que vienen provocados por ese motivo.

El principal factor que limita una sesión de buceo bajo hielo es el frío. Por tanto debemos prestar especial atención en contar con la suficiente protección térmica para garantizar nuestra seguridad.

Esta pérdida de calor se produce por un incorrecto aislamiento, por áreas expuestas como la cabeza o las extremidades que siempre van a estar peor protegidas o por respirar aire frío: El aire de las botellas se va enfriando a medida que éste se va expandiendo al circular por el regulador. El consumo de aire aumenta cuando el buceador se enfría, haciéndolo enfriar aún más a medida que la ventilación se incrementa.

La pérdida de calor produce un aumento del ritmo cardíaco, como respuesta de nuestro organismo para intentar transportar sangre caliente a todos los rincones de nuestro cuerpo. Esto conlleva que el consumo del aire sea mayor y por tanto el nivel de fatiga y de estrés se eleva. Todo esto junto hace que el organismo absorba más cantidad de nitrógeno en menos tiempo.

Pero la pérdida de calor tiene otras consecuencias. Como ya es sabido, el frío tiene un fuerte efecto analgésico, que nos puede llevar a perder la sensación de tacto y el control de nuestra fuerza, algo que puede llevar a numerosos accidentes.

Una inmersión debe finalizar siempre antes de que las manos del buzo estén demasiado frías como para operar el equipo con efectividad o aferrarse con seguridad a un cabo de descenso.

Esta pérdida de destreza puede ocurrir de forma muy rápida, llegando a tiempos de cinco a diez minutos si las manos no están protegidas correctamente. En este sentido los sistemas de guantes secos han mejorado la protección térmica de las manos de los buceadores.

No existe en el buceo bajo hielo una limitación en cuanto a la profundidad máxima fuera de las normas convencionales. No obstante, y dado el carácter de riesgo incrementado que tienen este tipo de inmersiones, no es muy aconsejable realizarlas a mucha profundidad, ya que si los tiempos de permanencia se alargan, las descompresiones antes de llegar a superficie también serán considerables. Si tenemos en cuenta la temperatura del agua, el hecho de tener que estar quieto realizando paradas de descompresión durante mucho tiempo incrementa el riesgo de hipotermia.

RIESGOS Y EMERGENCIAS

Tal y como hemos señalado, el buceo bajo hielo es una modalidad eminentemente técnica que supone una serie de riesgos. El buceador que se decida a practicarla, deberá estar perfectamente preparado, tanto técnica como físicamente.

Como en cualquier tipo de buceo, la mejor forma de abordar una emergencia es la prevención. Los buceadores deben detener la actividad si en cualquier momento se sienten excesivamente estresados por el frío, fatiga, incomodidad o cualquier otra razón psicológica.

A pesar de esta preparación, debemos ser conscientes de que existen una serie de peligros que siempre estarán presentes en una inmersión bajo hielo. Conocerlos nos ayudará a minimizar sus consecuencias:

El mayor peligro asociado con el buceo bajo hielo, es perder de vista el orificio de entrada. Por ello se debe usar un cabo de descenso en las inmersiones bajo hielo. Los buceadores deben mantener en todo momento contacto visual con el cabo durante la inmersión y tener controlada su posición con respecto a la entrada o al recorrido.

La visibilidad extrema bajo el agua puede hacer parecer que los objetos se encuentran más cerca de lo que realmente están. Esta ilusión óptica puede incitar a los buceadores a recorrer una mayor distancia del sitio de entrada de lo que sería prudente.

Nunca realizar inmersiones que requieran realizar paradas de descompresión.

Nunca se deben realizar inmersiones a grandes profundidades, para evitar problemas de saturación de nitrógeno. Como regla no superaremos jamás la profundidad de –20 metros. Como fondo operativo nos colocaremos a –15 metros.

Es conveniente realizar una parada de seguridad a tres metros.

Debemos prever en todo momento los efectos de las bajas temperaturas tanto en nuestro cuerpo como sobre nuestro material. Es importante que nos coloquemos el regulador en la boca, comenzando a respirar una vez nos hayamos sumergido totalmente, sin sacar el regulador a la superficie hasta que no demos por finalizada la inmersión.

Esta es la única forma para evitar la formación de hielo en la primera etapa del regulador, que podría llevar a un bloqueo del mismo y a la salida de aire con flujo continuo.

A la hora de ascender, deberemos respetar la velocidad de ascenso teórica, calculada sobre 9 metros/minuto a nivel del mar.

Ante una inmersión de emergencia hay que tener en cuenta la dificultad de realizar un ascenso vertical que resultará imposible salvo cuando el buceador está directamente debajo de la perforación de entrada..

A nivel psicológico, deberemos superar barreras como la claustrofobia, la desorientación, la sensación de pánico…

Tras realizar la inmersión, evitaremos subir a cotas superiores a la del lugar de inmersión.

MATERIAL ESPECÍFICO

El buceo bajo hielo requiere de una buena protección aislante, lo que significa una movilidad reducida y aumento de los problemas de flotabilidad, dos desafíos que los buceadores bajo hielo deben enfrentar. A continuación revisaremos las necesidades específicas en cuanto a material:

Traje: si mantener la temperatura corporal es fundamental durante cualquier inmersión, al sumergirnos bajo el hielo se convierte en una cuestión casi de vida o muerte. En consecuencia deberemos disponer de un traje que evite la pérdida de calor.

Aconsejamos en este punto el uso de trajes secos de volumen variable; éstos evitan que nuestro cuerpo entre en contacto con el agua, proporcionando el mejor aislamiento y evitando los peligros de la hipotermia.

El material del traje seco (goma vulcanizada, neopreno comprimido o trilaminado) depende de las preferencias del buceador, los requisitos del rango y la movilidad del mismo como también de las opciones disponibles. La elección de la ropa interior del traje seco es casi más importante que la elección del material del traje seco en sí, porque es la ropa interior la que provee la mayor protección térmica. Muchos buceadores usan ropa térmica de polipropileno, con una capa externa de 400g de Thinsulate

Si nunca hemos utilizado un traje de este tipo debemos ser conscientes de que se precisa de cierto entrenamiento para conseguir controlar la flotabilidad. Sumergirse previamente con él en una fosa de buceo es siempre buena idea.

Guantes: Completaremos el traje seco con unos guantes secos mejor que con un modelo húmedo.El uso de los guantes secos con sellado hermético Diving Unlimited International (DUI, por sus siglas en ingles) es lo más habitual.

Deberán ser lo suficientemente robustos para que el frío no se apodere de nuestras manos pero a la vez que nos permitan mantener el movimiento y la sensibilidad. Es fundamental que la circulación sanguínea no se vea interrumpida.

Regulador: uno de los accidentes que más comúnmente se produce en esta modalidad de buceo es el de la formación de hielo en la primera etapa de nuestro regulador, lo que puede llevar a un bloqueo del mismo.

Por ello no será suficiente con el tradicional Octopus que utilizamos en nuestras salidas de buceo, sino que deberemos decantarnos por una botella con doble grifería y con dos reguladores completos.

La primera causa del flujo continuo del regulador es la entrada de agua al mecanismo, la cual se congela una vez que el regulador es usado. En el mercado existen además reguladores especiales para el buceo bajo hielo o Kits para aguas frías (en el caso de que nuestro regulador nos proporcione esta opción). La función de estos kits es la de aislar la primera etapa, cerrándola herméticamente mediante un líquido que presenta una temperatura de congelación inferior a la del agua.

Cabo Guía: el único elemento que nos mantendrá en contacto con el exterior; por lo que nunca

debemos menospreciar su enorme importancia. Cada buceador deberá llevar un carrete de unos 50 metros, que irá unido al cabo principal que llevará el instructor-guía.

Gorro para hielo, que sólo deja a descubierto ojos, nariz y boca y se llevan por debajo de los gorros normales.

Focos: bajo el techo de hielo la luz puede disminuirse notablemente, por lo que se hará totalmente necesaria la utilización de fuentes luminosas artificiales.

El resto del equipo será el utilizado en cualquier inmersión de buceo.

Publicado en: Buceo, Consejos

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