Cómo elegir máscara de buceo

Material

La máscara de buceo suele ser uno de los primeros elementos que adquirimos dentro de nuestro equipo de buceo. Las gafas de buceo, como se le conoce vulgarmente a este elemento de nuestro equipo, deben cumplir la fundamental misión de aislar al ojo del contacto directo con el agua, al tiempo que deben crear un ambiente aéreo adecuado para favorecer la correcta visibilidad.

Sin embargo en muchas ocasiones no le damos la importancia que se merece a la decisión de compra de este elemento esencial para bucear con confort y seguridad. De hecho, suele ser el elemento del equipo que causa más complicaciones en nuestras inmersiones.

No disponer de un buen modelo y sobre todo adaptado a nuestra fisionomía puede arruinar nuestra jornada bajo el agua pues se convertirá en una tortura difícil de soportar. Por ello debemos prestar atención a algunos factores esenciales más allá de que nos guste su forma o color.

Actualmente tenemos a nuestra disposición un gran número de modelos y marcas por lo que puede resultar complicado tomar una decisión, a continuación abordaremos todas las claves para facilitarle su elección.

¿QUÉ REQUISITOS DEBE CUMPLIR?

Antes de seleccionar la máscara que mejor se adapte a nuestra fisionomía, conviene conocer cuáles son los requisitos necesarios que ésta deberá cumplir para garantizar que acertamos con nuestra elección:

Cristal de vidrio templado (nunca plástico), ya que este tipo de cristal evita que, en caso de rotura, se deshaga en añicos, lo que sin duda es un serio riesgo para nuestros ojos. Además, el vidrio templado es más complicado que se raye y se empaña más difícilmente.

Debemos asegurarnos de que el cristal esté perfectamente ajustado a la montura.

Cubrir ojos y nariz. Deben tener un faldón seguro y cómodo que encierre la nariz para poder igualar los espacios aéreos y compensar los cambios de presión. La ‘falda’ debe envolver completamente el área de los ojos, sin dejar ninguna abertura facilitando un buen campo de visión.

Montura fabricada en silicona de primera calidad (para un perfecto ajuste), conviene además que ésta sea antialérgica. La silicona es un material blando que se ajusta fácilmente a la cara y dura mucho tiempo. Evita el caucho, la goma o el plástico.

La brida de sujección deberá tener un relieve estriado para evitar su deslizamiento y el correspondiente afloje de la máscara.

Los bordes en contacto con la piel deberán ser suaves a la vez que firmes, para cumplir dos fines: no dañar y que no entre agua.

MATERIALES DE FABRICACIÓN

Como indicábamos al principio, lo primero que debemos buscar es que el material de los cristales de la máscara sea de vidrio templado. Este material tiene la propiedad de rayarse con más dificultad y ofrecer mucho mejor rendimiento frente al empañamiento. Además la nitidez que ofrecen suele ser muy superior a los modelos con cristales de plástico. En definitiva el plástico no suele ser una buena inversión, y a la larga nos obligará a gastar más en comprar un modelo mejor.

Lo siguiente en lo que nos fijaremos es en el material del faldón (se trata de la parte de la máscara que se fija al rostro) es recomendable que sea de silicona, hay que destacar que cada fabricante suele nombrar de una forma distinta la silicona por lo que debemos asegurarnos de que sea así). Aquí también el plástico parte en desventaja pues ofrece mucha menor duración y generalmente serán modelos que se inundarán de agua con mayor frecuencia. Este tipo de correas suelen endurecerse y agrietarse con cierta facilidad por lo que siempre recomendamos los modelos de silicona.

TIPOS DE MÁSCARAS DE BUCEO

Podemos encontrarnos con varios tipos de máscaras de buceo cada tipo con unas características particulares que las hacen más recomendables para ciertas situaciones, a continuación y de forma general hacemos un repaso de los principales tipos de máscaras que nos podemos encontrar en el mercado:

Máscaras de cristal único: Este tipo de modelos de un único cristal generalmente ofrecen un campo de visión mayor que los modelos de dos cristales, además al carecer de unión entre ambos cristales suelen ser menos molestas en el puente de la nariz.

Máscaras de dos cristales: Son los modelos más comunes donde podremos encontrar la mayor variedad de modelos. Generalmente ofrecen un menor espacio entre los cristales y los ojos mejorando por tanto la visión y la nitidez a través de ellas. Además los cristales en muchos modelos son intercambiables por cristales graduados. Últimamente se están popularizando las micromáscaras de buceo, con un volumen de aire mínimo dando una visión más nítida y los que las han probado dicen que no lo cambian pero sin duda es cuestión de gustos personales.

Máscaras con campo de visión ampliado: Aquí podemos encontrarnos con modelos tanto de uno como de dos cristales con forma de lágrima que proporcionan como su nombre indica un mayor campo de visión.

Máscaras tipo frameless: Este tipo de modelos sin marco son cada vez más populares gracias a su reducido peso y poco espacio entre el cristal y los ojos ofreciendo un excelente grado de nitidez. Además al carecer de marco son muy flexibles por lo que podemos guardarlas en muy poco espacio y pueden ser una alternativa como máscara de repuesto.

Máscaras de apnea: Por último haremos mención de los modelos específicos para apnea que generalmente reducen al mínimo el volumen interno para permitir una mejor compensación de manera muy rápida y por tanto menos gasto de aire mientras se desciende.

EL AJUSTE PERFECTO

Una vez que tenemos claro, los materiales y tipos de máscaras que tenemos a nuestra disposición es hora de probarnos los modelos para ver si se ajustan a nuestra fisionomía. Si nos entra agua constantemente, se nos empaña, nos hace daño o no nos deja compensar adecuadamente, nuestra inmersión será un desastre.

De forma general podemos realizar un primer test para ver si la máscara se ajusta bien a nuestra cara. Para ello colocaremos la máscara sin utilizar la cinta de fijación y aspiraremos por la nariz, provocando así vacío. Mientras se inhala suavemente, la máscara debe quedar bien acoplada a la cara y sujeta, sin caer, no permitiendo más entrada de aire. Seguido, con la cinta de fijación colocada, se comprobará que, con facilidad, pueda uno pinzarse la nariz con los dedos pulgar e índice sin que se deforme el resto de la máscara, ni se provoque salida o entrada alguna de aire en la misma.

Obviamente no debemos fiarnos únicamente de esta prueba que lo único que demuestra es que la máscara sella bien fuera del agua y que será de nuestra talla.

A la hora de probar la máscara debemos asegurarnos de que la silicona del faldón no se dobla y que se asienta correctamente tanto en la frente como en los pómulos. Debemos tener en cuenta que no debe quedar demasiado cerca de los labios pues bajo el agua llevaremos puesto un regulador que va a modificar sensiblemente el tamaño y posición de nuestra boca. Sin duda es un buen ejercicio a la hora de probar el modelo definitivo simular que llevamos un regulador para asegurarnos de que el modelo se ajusta perfectamente a la cara y que no existen fugas.

Una vez que hemos comprobado este punto y confirmamos que el modelo seleccionado no nos molesta en la boca nos colocaremos la tira por detrás de la cabeza para asegurarnos de que no nos molesta en las orejas. Repetiremos el proceso de inspirar con la nariz de nuevo para pegar la máscara a nuestra cara y nos fijaremos en el puente y la base de la nariz, si notamos que nos roza es altamente probable que durante una inmersión la presión del agua nos moleste por lo que debemos valorar otras opciones.

Por último cuando hemos comprobado todos estos puntos debemos mirar hacia ambos lados, arriba y abajo y comprobar que estamos a gusto con el campo de visión que nos ofrece la máscara, si es así ya tenemos una posible candidata. Como norma general los modelos de bajo volumen ofrecen un mayor campo de visión pero este tipo de modelos no son adecuados para todos los tipos de rostros. Si buscamos un gran campo de visión valoraremos modelos de un sólo cristal, con ventanas laterales o de corte bajo que normalmente ofrecerán un mayor rango.

OTROS CONSEJOS

Además de todo esto, conviene conocer algunos consejos para la utilización correcta de las gafas:

  • Para evitar el empañamiento de las gafas debido a la diferencia de temperatura existente entre el exterior y el interior de las mismas: antes de colocárnosla escupiremos en su interior y después las enjuagaremos.
  • No apretar demasiado la máscara, ya que lo único que ganaremos serán dolores de cabeza y magullamientos de la piel. Además si la colocamos demasiado apretada podemos deformar la forma del faldón creando fugas de agua en su interior.
  • A la hora de conseguir un correcto sellado de la máscara es importante comprobar que la colocamos correctamente centrada en nuestra cara. Además debemos vigilar la posición de la correa en la parte posterior de la cabeza, si ésta es demasiado alta tenderá a levantar la parte inferior del faldón mientras que si es demasiado baja afectará a la parte superior del faldón.
  • Existen gafas a las que se pueden adaptar cristales graduados para quienes así lo necesiten. Lo que le permitiría deshacerse de las lentillas en las inmersiones (es muy molesto llevar lentillas y tener problemas con ellas bajo el agua)
  • Otro factor que debemos tener en cuenta es la cantidad de aire que hay en la máscara: en principio, cuanto menos aire haya más clara debería ser tu visión, más fácil será compensar y más rápido el vaciado.
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