

Nos encontramos ante una especie introducida en nuestro país; pero a pesar de no ser autóctona podremos encontrarla prácticamente en cualquier río. Su pequeño tamaño ha hecho que sea utilizado como cebo vivo para la captura de muchas especies; si bien su propia pesca puede deparar al aficionado grandes momentos.
Familia: Ciprínidos
Gusanos, larvas de insectos, pequeños moluscos, huevos de pez, desechos... La dieta del gobio es muy variada.
Además se le reconoce como un pez sumamente goloso.
pez de río que gusta de corrientes relativamente rápidas, aunque también se le puede encontrar en aguas de flujo lento y lagos.
En esas zonas suele mantenerse siempre en el fondo, donde encuentra su alimento.
Como ya hemos dicho, el gobio es una especie muy golosa, por lo que su pesca es relativamente sencilla.
La técnica por tanto carece de complicaciones: se trata de pescar arrastrando siempre por el fondo, tirando cuando el flotador se encuentre parado. Así de sencillo.
Para el cebado utilizaremos gusanos o larvas acuáticas.
La forma más productiva para su pesca es la de penetrar en el lecho del río para remover el fondo con la ayuda de los pies. Para esta técnica nos serviremos de una caña muy corta con la que podamos pescar contra nuestros propios pies, que deberán irse moviendo cada poco tiempo. Si pescamos así deberemos avanzando lentamente, al encuentro del pez que sube el río (lo que además nos servirá para mantener la corriente fangosa).
Efectivamente, resulta necesario establecer en el fondo del agua una corriente lodosa que pueda atraer al pez aunque se encuentre alejado. Muchos pescadores, para conseguir este efecto lanzan al agua pequeños puñados de tierra que en breve finalizarán por establecer la corriente fangosa deseada.