

Desconfianza y una enorme fuerza física, estas son sin duda las dos características que mejor definen la Salpa.
Familia: Espáridos
La Salpa es un pez básicamente herbívoro que se nutre casi en exclusiva de las algas que recubren las rocas.
Esta especie se localiza habitualmente en fondos rocosos o arenoso-fangosos, cubiertos de algas y con praderas de posidonias, desde la superficie hasta, como máximo, los 20 m.
Es sobre todo abundante en el Mediterráneo.
Lo más habitual es utilizar una caña de lanzado; podremos optar por una boloñesa de unos 5 a 6 metros de largo, con un carrete que lleve nailon de 0,20-0,22.
Por supuesto necesitaremos del uso de flotador, cuyo peso deberá estar comprendido entre 1 y 4 g. A la hora de seleccionar su forma deberemos observar el estado de la mar, de manera que si ésta se encuentra movida optaremos por un flotador ovalado, mientras que si el mar está calma será preferible uno fusiforme.
Para equilibrar correctamente el flotador podremos valernos de una lágrima o de los balines de plomo rajados.
Como cebo utilizaremos pastas o masillas, teniendo en cuenta que la gamba y el mejillón pueden también dar fantásticos resultados.
Muy corriente para la pesca de la Salpa es también el uso de la denominada "hierba", esto es, el alga filiforme que podemos encontrar pegada a las rocas o en las cavidades de las escolleras. Para que podamos obtener resultados con ella, deberemos coger una pequeña cantidad y la enrollaremos entorno al anzuelo cuidando de pasar un par de veces la punta de éste por el alga previamente enrollada (para que quede bien fijada). Después dejaremos colgando un pequeño "mechón", que será el engaño previo con el que conseguiremos atraer la confianza de estos ejemplares.
La acción de pesca es muy sencilla: simplemente deberemos lanzar los cebos tras haberle dado al flotador un fondo tal que aquellos puedan quedar a unos 40 cm. por encima del fondo.
Deberemos estar pendientes del flotador, que será nuestro indicador: en el momento en que veamos que se sumerge debemos entender inmediatamente que la salpa ha picado, por lo que será el momento de clavar, algo que deberemos intentar hacer de lado (teniendo en cuenta que este pez acostumbra a comer lateralmente).
En el momento de sentirse enganchada, la salpa utilizará toda su fuerza (que no es poca), para intentar escapar. Su primera reacción será lanzarse en picado hacia el fondo, con la clara intención de romper el nailon. Si no lo logra así comenzará a dar fuertes sacudidas de un lado a otro y a gran velocidad.
Sin duda ayudarnos de una sacadera resulta más que necesario...