

Gracias a su gran facilidad para adaptarse a prácticamente cualquier tipo de aguas, La Carpa se ha convertido en una de las especies más habituales en nuestros ríos y pantanos.
La Carpa ofrece al pescador un sin fin de posibilidades. Son muchas las diferentes técnicas que se pueden utilizar para su pesca; en la cual esta especie desarrollará una extraordinaria lucha.
Familia: ciprínidos
Dafnias, gusanos de cieno, caracoles, ninfas, larvas, insectos e incluso mejillones de agua dulce.
la Carpa se desarrolla más habitualmente en los lagos de llanura o en los estanques rodeados de árboles, con abundante vegetación en las orillas.
Prefieren los lugares resguardados del viento.
También las encontraremos en ríos con corriente lenta, el Ebro es un magnífico ejemplo de ello.
Además la carpa ha sido introducida en algunos canales con excelentes resultados.
Si algo define correctamente a la carpa es la enorme desconfianza que muestra en su picada.
La carpa dispone de un sentido del olfato perfectamente desarrollado, al igual que su capacidad auditiva, que le hará huir ante cualquier sonido u olor que no reconozca. Es una sabia manera de poner a prueba al pescador, que deberá utilizar perfectamente el flotador ideal para que apenas haga ningún sonido al entrar en el agua.
Debemos tener en cuenta que la técnica que tradicionalmente se ha utilizado para la pesca de la Carpa es la PESCA A FONDO SIN FLOTADOR. En ella se usan gruesos plomos que llevan el cebo hasta las aguas profundas. Pero esta técnica es adecuada durante el invierno, el resto del año la carpa no suele encontrarse en el fondo y los éxitos conseguidos con este método serán más bien escasos.
PESCA A FONDO
La pesca a fondo es el método más comúnmente utilizado para la carpa. Una modalidad plagada de tiempos de espera, en los que el pescador deberá armarse de paciencia y saber cuál es el momento justo para actuar.
Lo primero será realizar un reconocimiento de la zona, para tratar de detectar cuáles son las zonas en las que las carpas presentan una mayor actividad.
Los movimientos del pescador que se coloque cerca de la orilla deberán ser muy cuidadosos, teniendo en cuenta que en ocasiones el mero movimiento de un brazo puede espantar a las carpas y que las simples conversaciones entre dos pescadores pueden ser percibidas debajo del agua.
Es conveniente colocarse con el viento de cara y en zonas donde la vegetación no sea muy alta.
Tras el lance, la caña deberá ser colocada sobre un soporte. Las picadas pueden ser detectadas por medio de un indicador de picadas (los electrónicos suelen dar buenos resultados).
Si durante un periodo de tiempo medianamente largo no se produce ninguna picada, desplazaremos el cebo mediante unas cuantas vueltas de manivela. De esta forma iremos colocando el cebo en diferentes lugares sin necesidad de realizar varios lances, que siempre pueden poner sobre aviso a la carpa.
Si nos encontramos en un lugar frecuentado por pescadores, la carpa tendrá tendencia a alejarse de las orillas, por ello será necesario realizar lances largos, de hasta 100 metros. Para ello utilizaremos plomos de 60 gramos y una caña resistente.
En el momento en el que el indicador se eleva, debe colocarse la caña en posición horizontal y cerrar la cesta del carrete. Cuando sale la línea, se eleva la caña por detrás del hombro derecho. Una mano se deberá mantener en la manivela del carrete y el índice de la otra se apoyará sobre la bobina. En ese momento la carpa sentirá presión y reaccionará con una rápida y potente carrera; frenaremos esta actividad con el índice e intentando realizar una tracción lateral (mover lateralmente la caña). Esta tracción lateral puede obligar a la carpa a desplazarse hacia la orilla.
La pelea con la carpa puede ser larga y de la destreza y aguante del pescador dependerán en gran medida los resultados obtenidos. Debemos esperar a que la carpa se fatigue y en ese momento sumergiremos la sacadora en el agua e intentaremos conducir el pez por encima de ella. Es conveniente que la sacadora se mantenga inmóvil hasta que la carpa se encuentre encima.
PESCA CON CEBO FLOTANTE
Este tipo de pesca será eficaz en las zonas en las que las carpas presenten actividad cerca de la superficie.
Como cebo utilizaremos es el pan, con un buen trozo de miga, que atraerá a las carpas. Para facilitar el lanzado mojaremos previamente el trozo de pan, de forma que le demos un peso mayor.
Un buen truco para evitar que la línea se hunda es el de engrasarla previamente.
En ocasiones la carpa se dedicará a chupar una corteza flotante sin llegar a tragarla, lo cual suele ocurrir en zonas que ya han sido muy pescadas y en las que las carpas ya han escapado de algún “susto”. Para conseguir que esto no ocurra, muchos pescadores colocan un buen trozo de pan en la línea y otro más pequeño en el anzuelo; de esta forma se simula que el trozo pequeño se desprendió del más grande y consecuentemente la carpa intentará tragarlo sin miedo.
Existen diferentes cebos que pueden ser perfectamente válidos para la pesca de la carpa: