
Para introducirnos por el medio de cualquier río con un vadeador precisamos tener no sólo unas buenas piernas y unas condiciones físicas envidiables, sino también y mucho más importante, mucha inteligencia.
Aunque la experiencia es un grado, muchas veces es también la culpable de que el pescador se tome unas innecesarias confianzas con el río, que sólo pueden conllevar algún susto.
Por eso, ya sea usted un pescador experimentado o alguien que está viviendo sus primeros días de pesca, resulta necesario que conozca la existencia de una serie de precauciones básicas que deberá tener siempre en cuenta a la hora de meterse en el río con su vadeador: