
Los principios básicos del tiro con pistola son un conjunto de instrucciones relativamente sencillas y fáciles de comprender pero de gran importancia. En el tiro no hay arte de magia. Para obtener buenos resultados es necesario tener un buen conocimiento de la técnica y aplicarla correctamente en cada momento. Muy pocas personas tienen desde el primer momento una habilidad o "cualidad" especial para este deporte. Cualquier practicante puede llegar a niveles muy altos incluso a tirador de elite con un adecuado entrenamiento. En este deporte no es valido el axioma: "esto es como la bicicleta: una vez que lo aprendes no se olvida". El tiro exige constancia y cierta disciplina para mantener un buen nivel. Sobre los principios básicos, según las condiciones físicas y mentales de cada tirador, se pueden efectuar cambios en la técnica y obtener mejores resultados para un momento o persona particular. En todo caso y sobre todo para el principiante, se recomienda seguirlos y si con el tiempo y la práctica no hay una progresión adecuada, efectuar modificaciones en algún aspecto guiados por sentido el común y mejor aún por los consejos de un instructor con experiencia, que halla estudiado nuestro problema. Con el tiempo y la experiencia se adquiere "nuestra técnica particular". No intente copiar lo que ve a las grandes figuras ya que puede ser una modificación de la técnica que no se adapta a nuestra peculiaridad. En contraposición no tenga miedo de efectuar cambios que han demostrado su eficacia aunque exijan una nueva etapa de aprendizaje. El tiro es un deporte en el que siempre se puede aprender algo con la ventaja de que se puede practicar a lo largo de muchos años, lo que le hace mas atractivo. Es útil seguir un esquema natural del acto de disparo con todas sus fases. La escuela francesa de tiro deportivo distingue tres fundamentales, que a su vez pueden subdividirse. La primera, denominada sujeción, incluye lo concerniente a la posición del cuerpo, empuñadura del arma en situación de tiro y como le afectan otras circunstancias, sobre todo la respiración. La segunda es la toma de miras y de puntería. La tercera o de disparo, es la más delicada ya que incluye todo el proceso de control del disparador y la continuidad de la sujeción del arma mientras sale la bala. Ninguna de las fases puede obviarse y no debe iniciar la siguiente sin ejecutar correctamente la anterior A continuación se desarrollan una por una todas ellas.