
A pesar del temor que pueden despertar algunas aves, en realidad son animales frágiles que precisan de importantes cuidados y de un mantenimiento constante.
Como bien suele decirse el cetrero lo es las veinticuatro horas del día. Estos animales precisan de una atención total por parte de su cuidador; un ala rota, una pata quebrada o unas plumas estropeadas pueden hacer que un ave de presa resulte inútil como cazadora.