
Como cualquier elemento que vuele, la flecha se ve afectada por dos fuerzas: el peso (gravedad) y la resistencia aerodinámica.
Así, aunque el valor del peso permanezca constante, influirá en la variación de la dirección de la flecha, puesto que siempre se dirige hacia el suelo por el efecto de la gravedad. El peso se aplica siempre sobre el centro de gravedad de la flecha y cuanto mayor sea, mayor será también la inercia y por tanto mayores deberán ser las fuerzas necesarias para su desestabilización; o lo que es lo mismo: a mayor peso, mayor estabilidad.
Por otro lado y en relación a la resistencia aerodinámica, es aquella que se opone al movimiento de avance de la flecha. Esta se basa en dos causas: el rozamiento del aire y la existencia de una fuerza estabilizadora presente en las plumas y en las hojas de las puntas de caza.
Sabiendo todo esto, debemos ser conscientes de que para que una flecha realice un vuelo estable, es preciso que la superficie situada por detrás del centro de gravedad sea mayor que la situada por delante y directamente proporcional al peso de la punta.
Por lo tanto, cuando mayor sea el peso en la punta, más espacio de estabilización necesitaremos en las plumas con el objeto de mantener la flecha en su posición de equilibrio.
En caso de que el vuelo de su flecha no sea el adecuado, le recomendamos que revise los siguientes puntos: