Uno de los mayores inconvenientes nombrados por muchos pescadores reticentes al uso del pato es la inseguridad que les produce este elemento. Sin embargo, nada más
lejos de la realidad si se respetan una serie de normas básicas de seguridad:
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No se debe utilizar nunca en aguas en las que haya corrientes: los motivos resultan obvios, quedar a merced de los caprichos de aguas movidas no le resulta agradable
a nadie.
- Se hinchará siempre la segunda cámara de aire.
- Evitaremos la pesca en los días de viento, el cual puede desplazarnos de nuestra posición sin desearlo.
- No aventurarse en lugares desconocidos o de difícil acceso.
- Cerraremos siempre la cincha situada entre nuestras piernas, lo cual impedirá que podamos caernos.
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Debemos ser conscientes de nuestras posibilidades físicas y nunca pescaremos hasta quedar del todo agotados, puesto que después puede complicarse en exceso la
salida del agua.
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Realizaremos un correcto control y mantenimiento del pato, revisando periódicamente la cámara de aire para comprobar que no existen pinchazos y, en caso de que
aparezca alguno, ponerle solución inmediata.
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Pescar acompañados: por supuesto no resulta imprescindible, pero siempre es recomendable. La presencia de un compañero no sólo supondrá una enorme ayuda en caso de
necesitarla sino que sin duda hará que la jornada de pesca resulte mucho más divertida.
Como habrá comprobado, no se trata de normas de seguridad de complicada realización, todo lo contrario, sólo son recomendaciones que parten del sentido común y que
nos pueden librar de gran cantidad de problemas.